Los seres humanos queremos una vida a nuestra imagen y semejanza, seguramente por mera incapacidad para entrever, para imaginar, magnitudes ajenas a nosotros. Creemos en un Dios antropomorfo o queremos un mundo hecho a nuestra medida, aunque ello sea a la fuerza. No importa ser creyente o ateo, lo que prueba que esa es una de las debilidades de la condición humana.
Una muestra más de ello fue lo ocurrido en la madrileña Puerta del Sol anoche. Unos individuos, a priori en su perfecto derecho de creer y practicar la laicidad o de tener convicciones morales propias, acosaron a los jóvenes católicos que están en estos días en la capital de España convocado por las Jornadas Mundiales de la Juventud. ¿Porqué no se respeta el derecho de estos peregrinos a mostrar su fe?, ¿porqué acosarlos en razón de tu izquierdismo o tu homosexualidad?, ¿porqué se convierte la cotidianidad en un continuo ejercicio de intransigencia?
Celebramos estos días el 75 aniversario del asesinato de Federico García Lorca. Este suceso nos debe recordar que la intolerancia nos privó de una de las más altas voces de la literatura hispánica. Pero su grandeza artística le aseguró un lugar en la memoria colectiva, en la eternidad. Por el contrario, ¿cuántos otros han visto extinguirse sus vidas sin tener un lugar en el corazón de nadie? Es lo que sucede en Libia, donde al parecer un ideal democrático, teñido con abundante petróleo, está causando decenas de miles de muertos. Ningún padre puede aceptar la muerte de su hijo por un concepto, por lo que la posible democracia lo será del resentimiento. Más aún, por un concepto estrictamente occidental que, además, está en entredicho por su incapacidad para dar respuesta a una crisis económica y de valores que empieza a sembrar la zozobra por todas las grandes capitales del mundo, como revelan los fallecidos violentamente en Inglaterra a manos de saqueadores.
¿Porqué no somos capaces de aceptar que cada individuo solo es, solo puede ser, la medida de sí mismo? La continua violencia es nuestra imagen y semejanza.
jueves, 18 de agosto de 2011
viernes, 22 de julio de 2011
Haplología
Dice el diccionario que escarrancharse es una haplología. Pero una haplología es lo contrario de escarrancharse.
miércoles, 22 de junio de 2011
A los amigos
Queridos amigos: Me voy a tomar un buen y creo que merecido descanso de las columnas de ABC. Esto, en modo alguno, quiere decir que no vaya a mantener este blog vivo.
Saludos
Saludos
domingo, 19 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
domingo, 5 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
Otoño: columna de ABC de esta semana
UNA HUELLA EN LA ARENA
Otoño
Francisco Estupiñán
Ningún taxidermista está capacitado para preservar la fenecida autoridad del optimista antropológico
Carme Chacón, sujeta al antiguo Código Civil catalán, era, a falta de un hereu, la pubilla en la que se iba a acumular toda la herencia política (¡Madre del Amor Hermoso!) de Zapatero. Pero de ese patrimonio nada queda ya. El aún secretario general socialista y presidente del Gobierno ha cedido el escaso caudal de que disponía a Alfredo Pérez Rubalcaba para evitar salir de la palestra pública por la puerta de atrás. Y Chacón, que no había mostrado ni una sola carta a la vista de terceros, se tuvo que auto inmolar públicamente para que el hombre con fama de astuto tuviera la completa certeza de que el zapaterismo se entregaba con armas y bagajes.
No podía ser de otra forma, pues Rubalcaba, perfecto conocedor de que las primarias de su partido son la mejor manera de hacerse el harakiri político, amagaba con ser él el ejecutor definitivo de Zapatero obligando a un congreso extraordinario en el que la jefatura del aparato pasara a sus manos junto con la candidatura a la presidencia del Gobierno de la nación. Lo que ocurrió ayer en la reunión de Ferraz no fue, en definitiva, más que la escenificación de unos hechos consumados, escenificación revestida del magno atrezo del Lago de los Cisnes, aunque el verdadero tema de la representación fue, en el fondo, una lectura inversa del Patito Feo.
Todo ello ha ocurrido con una premura inusitada, en apenas los seis días siguientes a una derrota electoral sin precedentes del PSOE. Saben que ningún taxidermista está capacitado para preservar la fenecida autoridad del optimista antropológico hasta marzo del próximo año. Los restos espirituales de ese liderazgo comienzan a dar olor y la mejor profilaxis para el partido no es otra que ofrecer cuando antes sus cenizas al viento, que es el verdadero señor del planeta.
Esto sucederá en otoño, cuando la naturaleza obliga a los seres vivos a despojarse de todo lo accesorio para resistir el duro invierno, al que tampoco sobrevivirán los zapateristas más débiles. Luego, con la primavera, el PSOE volverá rebrotar y recobrará su antigua lozanía. Son las implacables leyes de la vida.
Mariano Rajoy, sin embargo, debe espabilar de la beatífica contemplación de cómo pelan las barbas de su vecino y poner las suyas en remojo. Reducida Roma a cenizas mientras el emperador leonés tocaba la lira, los pirómanos no se van a quedar ociosos y el techo alcanzado en las pasadas elecciones por el PP no volverá a repetirse en las próximas generales. Mejor será que empiece a poner de su parte en la reconstrucción para no quedar a las puertas de la mayoría absoluta. Eso sería una derrota.
Otoño
Francisco Estupiñán
Ningún taxidermista está capacitado para preservar la fenecida autoridad del optimista antropológico
Carme Chacón, sujeta al antiguo Código Civil catalán, era, a falta de un hereu, la pubilla en la que se iba a acumular toda la herencia política (¡Madre del Amor Hermoso!) de Zapatero. Pero de ese patrimonio nada queda ya. El aún secretario general socialista y presidente del Gobierno ha cedido el escaso caudal de que disponía a Alfredo Pérez Rubalcaba para evitar salir de la palestra pública por la puerta de atrás. Y Chacón, que no había mostrado ni una sola carta a la vista de terceros, se tuvo que auto inmolar públicamente para que el hombre con fama de astuto tuviera la completa certeza de que el zapaterismo se entregaba con armas y bagajes.
No podía ser de otra forma, pues Rubalcaba, perfecto conocedor de que las primarias de su partido son la mejor manera de hacerse el harakiri político, amagaba con ser él el ejecutor definitivo de Zapatero obligando a un congreso extraordinario en el que la jefatura del aparato pasara a sus manos junto con la candidatura a la presidencia del Gobierno de la nación. Lo que ocurrió ayer en la reunión de Ferraz no fue, en definitiva, más que la escenificación de unos hechos consumados, escenificación revestida del magno atrezo del Lago de los Cisnes, aunque el verdadero tema de la representación fue, en el fondo, una lectura inversa del Patito Feo.
Todo ello ha ocurrido con una premura inusitada, en apenas los seis días siguientes a una derrota electoral sin precedentes del PSOE. Saben que ningún taxidermista está capacitado para preservar la fenecida autoridad del optimista antropológico hasta marzo del próximo año. Los restos espirituales de ese liderazgo comienzan a dar olor y la mejor profilaxis para el partido no es otra que ofrecer cuando antes sus cenizas al viento, que es el verdadero señor del planeta.
Esto sucederá en otoño, cuando la naturaleza obliga a los seres vivos a despojarse de todo lo accesorio para resistir el duro invierno, al que tampoco sobrevivirán los zapateristas más débiles. Luego, con la primavera, el PSOE volverá rebrotar y recobrará su antigua lozanía. Son las implacables leyes de la vida.
Mariano Rajoy, sin embargo, debe espabilar de la beatífica contemplación de cómo pelan las barbas de su vecino y poner las suyas en remojo. Reducida Roma a cenizas mientras el emperador leonés tocaba la lira, los pirómanos no se van a quedar ociosos y el techo alcanzado en las pasadas elecciones por el PP no volverá a repetirse en las próximas generales. Mejor será que empiece a poner de su parte en la reconstrucción para no quedar a las puertas de la mayoría absoluta. Eso sería una derrota.
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