martes, 11 de noviembre de 2008

El gran arte

Veo que continúa la polémica sobre el costo de la obra realizada por el gran Miquel Barceló en la cúpula del Palacio de la ONU en Ginebra. Claro que tiene un sentido político, de crítica a los gastos suntuarios por parte de los administradores públicos en época de crisis. Vale, todo eso está bien.
Pero el arte hoy sólo es posible (antes también) con dinero público o las muy grandes corporaciones. La arquitectura, la pintura, lo que sea, necesita del apoyo de la Administración para seguir existiendo. En caso contrario, todo sería comercial, trivial y de mal gusto (como lo es la programación de la televisión, por ejemplo) y la belleza del gran arte se habría acabado para siempre, asfixiada en un envoltorio de plástico.

viernes, 31 de octubre de 2008

Claudio Rodríguez, uno de los grandes

Acabo de terminar de leer la obra poética completa de Claudio Rodríguez, en edición de Antonio Marí para el Círculo de Lectores. Y discrepo completamente de esa afirmación radical de que Rodríguez es un poeta de un sólo libro, pues la carga emocional de su obra da lugar a esplendorosos poemas cargados de distintos contenidos y valores.
Quizá esta crítica que en algún lugar he leído tenga que ver con la presencia continua de la naturaleza en su obra, también del hogar y de los hombres en los lugares comunales, tratados con sencillez desbordante y relevadora de los momentos a los que canta. Para mí esa es su grandeza, igual que en la poesía de Seamus Heaney, por hacer la comparación con un vate de lengua inglesa y laureado con el Nóbel.
Personalmente, creo que Rodríguez y Valente son las grandes voces poéticas de la segunda mitad del siglo XX español, con obra concluida. Luego, también hay otros, pero afortunadamente ejercientes todavía.

viernes, 24 de octubre de 2008

Las columnas de Mónica Fernández-Aceytuno

Cada día disfruto más las columnas que en el ABC publica Mónica Fernández-Aceytuno, en las que la naturaleza reina en una treintena de líneas.
En su condición de bióloga, esta articulista espléndida encuentra siempre un hecho, en el mundo vegetal o animal, que convierte en brillante metáfora que ilumina la vida de sus lectores. Pero sin estridencias conceptuales o verbales, con la fluidez de un río remansado cuyas aguas tienen que discurrir imperativamente cuenca abajo, en la dirección en la que todo se aclara, se vuelve cristalino.
Y me gusta que el leif-motiv sea ése, la naturaleza, la compresión de las fuerzas que rigen la vida de la especie humana y de todo en este planeta, pues devuelve esa lucidez que nos recuerda que, las personas, apegadas visceralmente a sus sociedades, no son más que animales, animales inteligentes y vanidosos que han olvidado que no son la medida de todas las cosas porque siempre habrán magnos huracanes o modestos rayos que probarán su fortaleza frente a nosotros.
También me sublima la compresión y el amor por la vida de esta escritora, que es capaz de alegrarse por un pájaro o llorar la muerte de un árbol no por ideología o militancia, sino por comprender cabalmente que la vida es lo que hay, el bien más preciado que tenemos, todo lo que nos queda.

jueves, 23 de octubre de 2008

El silencio

Ahora que, gracias a Zapatero, ha vuelto a quedar patente que no somos nadie en este mundo traidor, me gustaría dejar constancia de la importancia del silencio, que es un concepto muy interesante, desde mi personal punto de vista.
Al parecer, el silencio absoluto no existe, pues un hombre puede oír hasta su flujo sanguíneo. Pero, en la macrosociedad moderna, los niveles de ruido superan prácticamente todo lo admisible y tenemos que vivir adaptándonos constantemente a ellos.
Sin embargo, existe un miedo atávico al silencio hasta el punto de que mucha gente, al encontrarse sola, inmeditamente enciende un televisor, una radio, o pone música. Se produce la paradoja de que molesta la intensidad del silencio.
Dando un paso más, hay personas incapaces de soportar la soledad, aunque sea momentánea. Necesitan de la continua interacción con los demás, sea a través del lenguaje verbal o del gestual, en ocasiones con la sola presencia. Silencio es muchas veces sinónimo de soledad, otro concepto poco valorado y hasta temido
Una de las cosas que me llaman la atención, sabiendo que no llevo muy bien despertarme al lado de gente habladora, es cómo se puede alegar tanto como, cuando alguna vez, he estado en una jardinera que me lleva a un avión antes de las siete de la mañana y compruebo que mis acompañantes ya hablan a gritos sin parar. ¿Es una necesidad vital o sólo un hábito adquirido?
Lo cierto es que, por contra, todas las doctrinas e ideas destinadas al enriquecimiento interior dan un tremendo valor al silencio como fuerza constructora.
La prueba de la importancia que tiene el sonido y lo poco valorado del silencio es que este último se omite en la mayoría de definiciones de música que conozco, cuando a mi entender ésta es la combinación modulada de ambas cosas. Sin silencio no habría matices y la música sería más una tabarra que un placer.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La izquierda va al mercado

Los izquierdistas aprovechan el momento de crisis para demostrar (dicen ellos) que la economía de mercado no funciona. Y supongo que proponernos que los dejemos dirigir una economía planificada al estilo de Cuba o Venezuela. También les gustaría prohibir que se hable de Franco, canonizar a la Pasionaria, perseguir a la Iglesia, integrar el Ejército en la Cruz Roja, prolongar el derecho al aborto hasta que el feto cumpla veinte años, hermanarnos con los gudaris de ETA, obligar a que todas las películas las haga Woody Allen y las protagoniza cualquier Bardem disponible...
Lo cierto es que el mercado sí funciona. Ha puesto en su sitio a un sistema financiero que se dedicó a dar hipotecas a quienes no las podían pagar, a las familias que se compraron una casa que no se podían permitir, a todos las constructoras que se aprovecharon de esta locura para subir los precios artificialmente y edificar como almas que lleva el diablo, a todos los ayuntamientos y demás instituciones que hicieron la vista gorda para llenar sus arcas... Y el comportamiento intrínseco del mercado ha decidido dejar claro que así no puede ser, al menos indefinidamente. ¡Vaya que si funciona!
Concretamente, los españoles decidieron hace tiempo vivir como alemanes con sueldos de portugueses (permítaseme la licencia) y para hacer eso han tirado de la Visa y de los préstamos, de la tarjeta del Corte Inglés y de los adelantos de nómina.
Ya lo han oído ustedes: el presidente de la CEOE quiere un tiempo muerto para la economía de mercado, no sea que ellos no vayan a poder seguir siendo los mandamases de nuestros dineros, de nuestros empleos y de nuestras desgracias.
Dice un periódico hoy que los niveles de corrupción en España son superiores en tres veces a la media Europea por los muchos Lazarrillos que viven del cuento en este país, como tan bien han retratado todas las plumas de primera fila de nuestra historia.
Pero los izquierdistas quieren ganar la guerra civil, aunque sea 70 después de acabada y hacer una alianza con Evo, Chávez y Raúl para acabar con Estados Unidos como sea, pues no les gusta las serias americanas.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Cosas que pensé el 11-S

Anoche veía nuevamente la película World Trade Center, repuesta con ocasión del 11-S. Este mismo verano veía United 93, otra película sobre aquel fatídico día de 2001. En ambas, los directores no dudan en hacer panegírico y elegía por sus compatriotas asesinados. En España, no ha habido director que haya afrontado el 11-M, otro día fatídico que, en vísperas de unas elecciones generales, no dio lugar al patriotismo, sino al sectarismo tan típico de nuestro país. Partidos, medios de comunicación, la seguridad del Estado y demás decidieron que había que sacar réditos de una tragedia para tomar el poder.
Esto es lo que pensaba mientras veía la película. También se me vino a la cabeza que más de un político español, no sin dejar de empezar su argumentación lamentando las muertes, valoró los sucesos del 11-S con el comentario de que EEUU se lo tenía ganado.
Ahora, con la hipocresía habitual, estamos montándole unos barcos de guerra al ínclito Hugo Chávez, que no para en sus provocaciones a EEUU, lo que por aquí gusta especialmente. Ha expulsado al embajador norteamericano y prepara unas maniobras militares con Rusia (casi na) en el mar Caribe. Y cuando el tal majadero salga con los pies por delante (porque a este personaje no se lo quitan de encima los venezolanos sino por la fuerza) verán que no tendremos pudor en decir que España ya lo veía venir y que la culpa es de los pérfidos norteamericanos pues, al final, no hay cosa que más guste en esta nación que la figura de un demagogo provisto de fusil (Castro, Ché, Chávez...) enfrentándose al prototipo del vaquero yanqui.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Los buitres de la tragedia

El siniestro aéreo de Barajas ha tenido un tratamiento mediático bastante calamitoso, según mi opinión. Sobre todo las teles, salvaron la sequía informativa agosteña con el sensacionalismo de esta tragedia.
Ahora le toca el turno a los buitres de los bufetes norteamericanos especializados en demandas civiles, que se han puesto en contacto con los familiares de las víctimas para demandar al fabricante del avión ante los tribunales estadounidenses, pues estas condenas son más sustanciosas y rentables en el país americano y van obtener muchísimos más réditos que lo que pueda indemnizar Spanair, según la normativa española.
En fin, no quiero con este comentario juzgar a los familiares de las víctimas, que son grandes afectados por la tragedia, pero sí hacer constar que los buitres, en lontananza, han olido ya la carroña.