miércoles, 5 de octubre de 2011

La ciencia española y los telediarios

Los informativos de TVE son, sin duda, los mejores en una comparativa con el resto de cadenas nacionales. Los más rigurosos y menos sensacionalistas. Pero, aún así, no dejan de provocar asombro.
El Telediario de Pepa Bueno, que es el que veo, suele dar cabida a noticias sobre la ciencia española, aunque con una grandilocuencia que debe estar destinada a elevar la moral pública frente al desaguisado general. Sin ir más lejos, en los últimos días ha difundido que científicos españoles han descubierto la vacuna contra el Sida, la vacuna contra la malaria y que el Alzehimer es una infección. Sólo con las dos vacunas, según esto, pasaremos a la historia universal como los salvadores de la humanidad doliente.
¡Por favor!

martes, 4 de octubre de 2011

Una bobería

Hasta las sentencias populares deben ser actualizadas con el tiempo. Ahora se dice que por la UME se sabe donde está el fuego.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La escuela de Wallace Stevens



Tanto Wallace Stevens como W H Auden son para mí dos de los más importantes e influyentes poetas del siglo XX por su concepción de la imaginación y la escritura. Y precisamente esta semana me encontré en la librería el libro La escuela de Wallace Stevens, del afamado crítico Harold Bloom, donde se hace una breve reseña y recopilación de poemas del propio Stevens y de sus seguidores poéticos nortemaericanos. Bloom los llama unitariamente como Lo Sublime Americano.
La edición española la ha realizado Jeannette L Clarion para la editorial Vaso Roto. Un libro extenso que personalmente me parece una joya y recomiendo por la potencia espiritual de cada uno de los poemas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

El espíritu nacional y el Derecho Civil

¿Puede ser que el carácter de un pueblo esté en su Código Civil? Se me ocurrió esta peregrina idea pensando sobre esa caricatura de los catalanes: la pela es la pela.
La tradición y la legislación catalana sobre la transmisión de la propiedad ha sido distinta de la del resto de España. La figura del primogénito que lo hereda todo para no menoscabar el patrimonio, el matrimonio en régimen de separación de bienes... Esto obliga a que cada cual construya su fortuna duro a duro, euro a euro, sabiendo lo que cuesta ganarlos y luchando por conservarlos.
De nada les sirve sentarse a esperar a que los padres mueran ni buscar un matrimonio de conveniencia. No se reparten ni las migajas. Cada sujeto se labra su fortuna.
En cambio, en Castilla estaban los hidalgos soñando heredar y esperando la caída de la hoja porque trabajar era indigno de caballeros. Esta mentalidad la refleja bien esta anécdota verídica que nunca podré olvidar:
En su primer día de trabajo, el nuevo empleado ponía empeño en la realización de sus quehaceres, mientras el resto de sus compañeros fumaba plácidamente al cobijo de una sombra. Uno de estos le dijo, viendo el empeño del novato por cumplir con su encomienda: "Pero hombre, es que crees que vas a heredar".

El primer minuto (13-8-1961)

El mundo se creó en la alborada
del primero de los meses de agosto,
una acumulación de contracciones
uterinas y fuerzas gravitatorias
tras el manantial amniótico.
Ella no era primeriza y sabía
bien lo que hacía; rebuscó
bajo la cama el vacío orinal.
No me atreví a abrir los ojos
en aquel primer minuto.

Sobre esta poesía

Pendiente de demasiados asuntos a la vez, los días pasan sin que se produzca ninguna resolución a todas esas cosas que andan por los aires, inasibles, indiferentes a nuestras inquietudes y desvelos. Y entre las miles de reflexiones que la espera sugiere, está la de la poesía última, esa que vengo leyendo en estos tiempos y que casi me parece un atentado al buen gusto.
El siglo XXI ha traído a la lírica la crisis y la informática y esto hace que los escritores se esmeren en escribir sobre la cartilla del paro y la playstation, los ricos y el PC, con un prosaismo a prueba de bombas. Parece que la poesía actual se dedica más al humor ingenioso e irónico que a sumergirse en la profundidad del conocimiento, más a la paradoja que a la metáfora.
Y luego lees las críticas y no entiendes nada, como aquella de ABC en la que se alababa la gran poesía de no sé quién por su absoluta carencia de técnica. Su genio, se decía, estaba en no saber escribir.
Menos mal que todavía aparecen voces maduras y contenidas, capaces de alcanzar a la gran poesía, como el valenciano Antonio Cabrera. Nos salva de la superficialidad, nos hunde en la reflexión mágica de lo que sucede delante de nuestros ojos. Y delante de los ojos no tiene la playstation. Menos mal, insisto.

jueves, 18 de agosto de 2011

A imagen y semejanza

Los seres humanos queremos una vida a nuestra imagen y semejanza, seguramente por mera incapacidad para entrever, para imaginar, magnitudes ajenas a nosotros. Creemos en un Dios antropomorfo o queremos un mundo hecho a nuestra medida, aunque ello sea a la fuerza. No importa ser creyente o ateo, lo que prueba que esa es una de las debilidades de la condición humana.
Una muestra más de ello fue lo ocurrido en la madrileña Puerta del Sol anoche. Unos individuos, a priori en su perfecto derecho de creer y practicar la laicidad o de tener convicciones morales propias, acosaron a los jóvenes católicos que están en estos días en la capital de España convocado por las Jornadas Mundiales de la Juventud. ¿Porqué no se respeta el derecho de estos peregrinos a mostrar su fe?, ¿porqué acosarlos en razón de tu izquierdismo o tu homosexualidad?, ¿porqué se convierte la cotidianidad en un continuo ejercicio de intransigencia?
Celebramos estos días el 75 aniversario del asesinato de Federico García Lorca. Este suceso nos debe recordar que la intolerancia nos privó de una de las más altas voces de la literatura hispánica. Pero su grandeza artística le aseguró un lugar en la memoria colectiva, en la eternidad. Por el contrario, ¿cuántos otros han visto extinguirse sus vidas sin tener un lugar en el corazón de nadie? Es lo que sucede en Libia, donde al parecer un ideal democrático, teñido con abundante petróleo, está causando decenas de miles de muertos. Ningún padre puede aceptar la muerte de su hijo por un concepto, por lo que la posible democracia lo será del resentimiento. Más aún, por un concepto estrictamente occidental que, además, está en entredicho por su incapacidad para dar respuesta a una crisis económica y de valores que empieza a sembrar la zozobra por todas las grandes capitales del mundo, como revelan los fallecidos violentamente en Inglaterra a manos de saqueadores.
¿Porqué no somos capaces de aceptar que cada individuo solo es, solo puede ser, la medida de sí mismo? La continua violencia es nuestra imagen y semejanza.